viernes, 17 de abril de 2009
Sonó la campana estrepitosamente anunciando el término de las clases, lo cual era un alivio después de la semana cargada de trabajos y exámenes que acababa de terminar, me quedé con la vista fija en el suelo, era el último día que me sentaba en ese lugar, el ultimo momento en esa sala, me daba un poco de nostalgia, pero estaba aun mas emocionada por lo que venía
-¡Despierta! Vamos levántate necesito llegar rápido-dijo Lindsay detrás de mi no me sorprendía que estuviera apurada ella era algo acelerada pero aun así la quería demasiado
– tranquila, ya voy- le respondí algo alelada, me puse de pie y deje que me arrastrara a la salida.
Caminamos en silencio, ya que prácticamente corríamos. Llegamos a mi casa, me despedí de ella
- no te relajes vuelvo pronto nos espera un centro comercial lleno de vestidos de graduación-
puso una cara que daba a conocer su entusiasmo y yo la mire como si hubiera dicho una blasfemia y entre en mi casa. Cualquier otro día le hubiese dicho que se apurara, no había nada mejor que la espera para aumentar mi sufrimiento por la larga expedición de compras que nos esperaba, pero hoy no, mi casa estaba vacía lo que era muy silencioso y yo amaba el silencio, mis padres se habían ido a visitar a mi abuela enferma en Seattle, se habían llevado a mi hermana Emmy lo que era un alivio considerando que ella tenia 13 años y a pesar de que nos llevábamos bien no estaba segura de poder lidiar con ella. Me fije en la contestadora la luz estaba parpadeando me acerque para escuchar el mensaje, era mi madre avisando que llegarían en dos días más ya que la abuela se había mejorado, en ese momento el sonido de la puerta irrumpió en mi silencio tome mi bolso y mi chaqueta, salir sin ella era tentar al destino aquí en Portland, no necesite preguntar para saber que era Lindsay quien tocaba la puerta
-vamos tenemos que aprovechar la tarde-dijo tirando de mi brazo y sacándome fuera
– tranquila! Si ya estoy aquí- nos subimos en mi auto, encendí el motor y nos fuimos. Durante el camino Lindsay tuvo una expresión rara, como si estuviera preocupada, pero no había ninguna razón para que lo estuviera, pero claro, talvez ahora no había razones pero podrían venir, ella sabía que sucedería en el futuro gracias a su “don” que solo conocíamos sus padres y yo, a veces era entretenido saber cuando a un profesor se le ocurría dar un examen sorpresa o a un molestoso se le ocurría moverme la silla en el comedor, pero era insoportable cuando intentabas darle una sorpresa, ya que sabia exactamente lo que ibas a hacer apenas lo decidieras. La miré denuevo estaba realmente preocupada
-si no me dices que te pasa nos devolvemos a casa-le dije tratando de sonar lo mas amenazante que pude
-nada ese es el problema, no he podido ver nada, estoy empezando a pensar que estoy perdiendo mi don- siguió mirando por la ventana
–vamos Lin, desde que tienes uso de razón que vez el futuro, porque tendrías que perderlo ahora?-intente subirle el animo
- si tienes razón, no hay porque preocuparse- sonrió pero la alegría no le alcanzo los ojos.
Busque un espacio libre en el estacionamiento y deje el auto ahí, el centro comercial era mí peor pesadilla siempre que íbamos Lindsay se encargaba de que yo llevara algo nuevo, entramos en una tienda donde vendían vestidos de fiesta, me limité a sentarme fuera de los probadores mientras Lindsay escogía muchos vestidos
-listo, toma pruébate esto –dijo entregándome un montón de tela que supuse era un vestido, entre en el probador y me lo puse era hermoso aunque odiaba escoger ropa mi amiga hacía un trabajo excelente, el vestido era de color morado, muy claro, tenia aplicaciones con lentejuelas, era fácil adivinar mis gustos ya que no variaban mucho con el tiempo y Lindsay lo sabia, Salí del probador
-que te parece-hice poses para mostrar el vestido
-te queda hermoso, lo sé lo sé no me lo agradezcas-dijo Lindsay pagada de si misma
- y yo creo que es hora de irnos-dije esperando que aceptara
-esta bien, vamos-la miré incrédula
- ¡quien eres tu y que hiciste con mi mejor amiga! –rolo los ojos y tomo las bolsas, caminamos a la salida de la tienda y supe que ya había terminado mi sufrimiento.




