viernes, 15 de mayo de 2009

Cuando llegamos mamá había decidido hacer tacos para cenar, Lindsay llamó a sus padres para avisarles que se quedaría. Nos sentamos a la mesa, y mi estomago rugía al ver la comida.

-Mamá mi auto pasó a mejor vida-dije simulando secarme las lagrimas
- pero no creo que sea para tanto ya lo mandaremos a arreglar siempre esta igual-dijo despreocupada
-pero esta vez es definitivo, lo presiento-puse cara de sufrimiento
-bueno te irás a vivir a Seattle, talvez fue lo mejor –la miré y ví que lo decía enserio
-vamos mamá aun tengo todo el verano para estar aquí y sabes que vendré siempre que pueda
Es mas, Lin vendrá conmigo-afirme mirando a mi amiga
-por supuesto yo me aseguraré de que no se olvide- comenzamos a reír y comimos la deliciosa cena que había preparado mi madre


Desperté el lunes por la mañana y miré por la ventana había un cielo perfecto, amaba los días así, la noche anterior me había derrumbado sobre la cama ya que habíamos gastado suficiente energía en el parque japonés con los padres de Lindsay, si bien nos habíamos divertido había llegado muerta a mi casa en la noche. Me destapé lentamente sentí frío y volví a taparme, estuve un buen rato en eso, ya que mi padre estaba en el trabajo y mi hermana en el instituto la casa estaba en silencio, supuse que mi madre había ido de compras. Me puse de pie, me dirigí al baño y tome una ducha, luego de vestirme bajé y me senté en el sofá, hoy era la graduación y en la noche el baile. Ahora que estaba más cerca sentí el pánico apoderarse de mí, intenté pensar en otra cosa y funcionó, recordé el sueño que había tenido, estaba caminando por un bosque, hasta que me detuve bajo un árbol, luego de eso apareció el chico que habíamos visto en la plaza el sábado, me miraba como si tuviera algo que decirme pero no dijo nada y detrás de él estaba Lindsay, pero algo en su mirada la hacía diferente a mi mejor amiga. Siempre tenía sueños raros cuando me acostaba cansada y este entraba en esa categoría, me puse de pie y me dirigí a la cocina, comí un poco de cereales y jugué con mi pelo.

Pasé el resto del día buscando distracciones hasta que fuera la hora de ir al instituto, me puse unos pantalones que encontré en mi armario, y una blusa blanca con unas pequeñas flores de colores, tomé la toga y bajé

–Mamá ya me voy, los espero allá-le dediqué una sonrisa y me dirigí a la salida

Entré por la puerta trasera del gimnasio y me uní a la larga fila de estudiantes, el profesor Smith me indicó donde debía ubicarme, ya que estábamos por orden alfabético, me alcé con la punta de mis pies y busqué a Lindsay, la miré y la saludé, me sonrió y agitó su mano en saludo.
La ceremonia transcurrió lentamente y bastante aburrida. cuando comenzaron a llamarnos arriba del escenario me preparé cuando se acercaban a la H. subí cuidadosamente las escaleras

– Felicidades señorita Hale-dijo el director cuando estuve frente a el, entregándome el diploma, lo tomé con una mano y posé para las fotos, con una risa nerviosa miré a mis padres y a mi hermana que sacaban fotos y aplaudían efusivamente. Luego de que nos tomaran una foto al grupo completo bajamos del escenario. Luego de unas palabras del director, dieron por terminada la ceremonia, eran cerca de las seis de la tarde, los padres de Lindsay se acercaron a abrazarme y felicitarme

- por favor no dejes que haga nada peligroso-dijo la madre de Lindsay, ya que se iban de viaje, en ese mismo instante.
- te veo luego-dijo Lindsay mientras se dirigía a la salida con sus padres.

Apenas llegué a mi casa me dirigí a mi habitación, saqué de mi armario el vestido y lo dejé sobre la cama, tomé una ducha rápida y me vestí. Intenté, en vano, hacer algo con mi pelo pero no tenía muchas habilidades como peluquera y también considerando que mi pelo no era muy dócil que digamos. Lindsay golpeó la puerta y entró

- veo que tienes problemas, pero como siempre llegó tu salvación - me dedicó una sonrisa de suficiencia, puse los ojos en blanco y me senté de espaldas a ella para que hiciera su magia. Confiaba totalmente en su habilidad ya que ella se veía hermosa. Movía sus manos ágilmente por mi pelo, desde mi punto de vista, se veía una gran bola de pelo enmarañado

– listo - dijo y me miró esperando mi reacción, me encantaba
– gracias - le sonreí y me puse de pie, tomé el vestido encima de la cama y me lo puse cuidadosamente por encima de la cabeza. Lindsay hizo lo mismo con su vestido y retocó su pelo frente al espejo.

Cuando estuvimos listas, tomamos nuestros abrigos y caminamos hacia el salón donde se daría la fiesta, no quedaba lejos de mi casa por lo que decidimos ahorrarle el viaje a mi padre. Durante todo el camino Lindsay tuvo una expresión preocupada

- no me digas que estas preocupada otra vez por lo de la visión - dije mirándola seriamente
– no es solo que siento que estoy pasando algo por alto, pero no logro saber que es... aún-dijo remarcando la ultima palabra haciéndome saber que no se daría por vencida
– vamos! Por ahora relájate y disfruta de la fiesta – dije mientras cruzábamos la puerta del salón.

Había sido idea de la comisión organizadora del baile que no fuéramos en pareja, a mi me deba igual dado que no me interesaba ningún chico del instituto – ya que los conocía desde pequeños - y tampoco yo le interesaba a alguno, según sabía.
Después de haber bailado – según mi punto de vista – lo suficiente me senté en una silla que se encontraba vacía. Ví el rostro de Lindsay cansado y en apuros, luego de que su acompañante se pusiera demasiado insistente me puse en pie y caminé en su dirección

–si me disculpas, nos debemos ir – dije dirigiéndome a Tom, que se encontraba bastante borracho, tomé del brazo a Lindsay y fuimos por nuestro abrigos
– muchas gracias – dijo mientras se ponía el suyo. Caminamos hasta mi casa, cuando llegamos a la entrada me detuve en la puerta.
- entra y espera mientras le aviso a mi padre para que te acompañe hasta tu casa, o de hecho si prefieres quedarte – le ofrecí
– no te preocupes no queda muy lejos además quiero disfrutar de mi momento a solas - dijo y cerró los ojos he hizo un gesto dramático
– esta bien pero me avisas cuando llegues – le advertí
– claro, claro – dijo y comenzó a caminar en dirección a su casa.

A la mañana siguiente los rayos del sol me despertaron, me había quedado dormida encima de la cama con el pijama puesto, esperando que Lindsay llamara pero como siempre, se le olvidó. No era raro lo olvidadiza que era, con todo el tiempo que llevábamos siendo amigas ya me había acostumbrado. Me levanté y me dirigí al primer piso, había una nota sobre la mesa de la cocina “fuimos al supermercado, volveremos pronto, besos Mamá” mire el reloj detrás de la puerta, habían salido hace un minuto, arrugué el papel y lo boté, busqué algo en el refrigerador, tomé un poco de jugo desde la botella y saque un yogurt. Me fui a sentar frente el televisor, lo encendí y busque mis canales favoritos, después de dar varias vueltas me dí por vencida no había nada bueno que ver, en ese momento escuche el sonido del motor del automóvil de mis padres entrando en el aparcamiento. Como aún estaba en pijama asomé mi cabeza por la ventana y les dediqué una sonrisa.
– ¡Cris! Tengo una idea genial!-dijo Emmy apenas cruzó la puerta – que bueno!, éxito! - dije sarcásticamente y alzando el dedo pulgar, hizo caso omiso de mi actitud y siguió hablando

– se me ocurrió que pasáramos un día de hermanas – me miro con una gran sonrisa
– y…? – Me miro con cara de odio, le sonreí, siempre funcionaba cuando me hacía la desinteresada
– buenos si quieres, yo solo quería pasar un día ¡solo uno! Con mi hermana preferida – puso una cara que me hacía querer golpearla por hacerme caer en su trampa
– esta bien…pero primero, soy tu única hermana, segundo, no me obligarás a hacer nada y tercero, si no estas lista antes que yo me voy sola – dije y subí corriendo por las escaleras, Emmy me sostuvo de la polera y corrió tras de mi.

Cuando llegamos al centro comercial Emmy me llevo a unas tiendas de ropa, si bien no era mi pasatiempo preferido, no era malo, claro que con Lindsay era una pesadilla, se podía decir que mi hermana era más prudente. Sólo compré una polera y Emmy un bolso, me había convencido luego de habernos puesto a discutir frente a todo el mundo. Salimos y ya era la hora de almuerzo, lo supe porque mi estomago rugía
– ¿que tal si vamos por unas hamburguesas? – Pregunté a Emmy
– ¡si! Muero de hambre – dijo tirando de mi polera como un bebé – pero primero tenemos que avisarle a mamá – saqué mi móvil del bolsillo y marqué el numero de casa
– ¿mamá? – dije cuando deje de escuchar el tono
– si, ¿que sucede? – Inquirió mi madre
– nada solo quería avisarte que almorzaremos acá – respondí
– tienen el dinero suficiente? – Preguntó rápidamente mi madre – si, incluso nos alcanza para seguir comprando – Emmy golpeaba el suelo con el pie al ritmo de los latidos del corazón y me señalaba su estomago con la mano
– adiós mamá, porque Emmy se morirá de hambre si no cuelgo – bromee. Guarde el móvil en mi bolsillo y continuamos caminando.

Cris…- inquirió mi hermana mientras comíamos en una mesa justo en el centro del patio de comidas
– ¿si? ¿Qué sucede Emmy? – Pregunté preocupada ya que su rostro era triste
– nada, es solo que…no te vayas! – dijo haciendo un puchero y pude ver como sus ojos se llenaban de lagrimas
– mi pequeña!, sabes que estaré cerca y vendré cada vez que pueda , tu también puedes ir a verme cuando quieras, lo sabes – traté de tranquilizarla y tranquilizarme, me rompía el corazón verla llorar, tampoco quería irme pero ya estaba decidido y no me gustaba cambiar mis decisiones, me levanté y fui a abrazarla. Luego de un rato Se soltó y me dedicó una sonrisa, la besé en la mejilla y nos pusimos de pie para irnos a casa.
El camino fue corto, hablamos de sus amigas que, a mi parecer, eran bastante raras. “sólo son especiales” las defendía Emmy.

Los siguientes tres días pasaron sin nada especial me había dedicado a leer, y a llamar a Lindsay cada vez que podía, llevaba tres días desaparecida y si no aparecía hoy la iría a buscar a su casa. Me desperté y vi la hora. Eran las 7 de la mañana, me dio flojera el solo mirarla, como se me había quitado el sueño me levanté y fui a la habitación de mi hermana, ya había estado un buen rato destapada por lo que estaba helada, bastó menos de un segundo para que a mi retorcida mente se le ocurriera algo. En silencio me metí dentro de su cama y la abracé lo más fuerte que pude, un ligero escalofrío recorrió su cuerpo y murmuró “Edward”.no aguanté y comencé a reír tan fuerte que logré despertarla
– ¡¿que haces metida en mi cama?! – Me gritó
– no lo sé, supongo que lo mismo que tu hacías con mis libros – me miró extrañada – debes dejar de leerlos tu pequeña mente no soporta tanta información que te hace creer que tu hermana es Edward – su rostro se torno rojo yo comencé a reír que incluso caí al suelo, estaba doblada de la risa cuando entró mi madre con sueño todavía
– ¿podrían decirme que hacen levantadas tan temprano? ¿No se supone que son vacaciones? – dijo cruzando los brazos en su pecho
– nada mamá, es solo que Emmy estaba por explicarme porque estaba soñando con Edward Cullen – los ojos de Emmy se posaron en mi, vi la rabia en ellos, pero el rubor en sus mejillas la hacía parecer chistosa
– Cris deja en paz a tu hermana – dijo mi madre y puso los ojos en blanco
– si Cristine! Déjame en paz! – me gritó Emmy y se sentó en su cama. Me puse de pié y me detuve en la puerta asomé la cabeza
– recuerda, nada de Vampiros metrosexuales! – le dije y sus mejillas enrojecieron otra vez, salí corriendo antes de que mi vida corriera peligro.

Cuando Salí del baño, me vestí y baje rápidamente las escaleras, prendí el televisor de la cocina mientras me preparaba el desayuno, eran cerca de las 8 de la mañana y mi mamá y hermana habían decidido seguir durmiendo. Tome un cuenco y busque los cereales y un poco de leche, los revolví y me gire para ver las noticias, hablaban de un accidente automovilístico camino a Seattle, mostraban el auto, estaba hecho un desastre no había forma de reconocerlo, puse aun más atención cuando el auto me pareció conocido, luego dijeron los nombres de las victimas. Me quedé helada, el cuenco se me cayó de las manos haciéndose pedazos en el suelo. Eran los padres de Lindsay.

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